Muchos fumadores tienen un cigarrillo muy asociado a una situación habitual: un café, una pausa laboral, el estrés o el tiempo con otros fumadores. Identificar ese desencadenante le ayuda a prepararse. El objetivo de un plan para dejar de fumar es abandonar el tabaco por completo, con un apoyo que se ajuste a sus necesidades.
Anote la situación y elija una acción alternativa antes de que llegue. Podría cambiar el lugar donde descansa, contactar con alguien que le apoye o mantener las manos ocupadas. Estos pasos prácticos pueden ayudar, pero no sustituyen el tratamiento cuando el deseo de fumar o la abstinencia resultan difíciles.
El apoyo conductual y los tratamientos adecuados para dejar de fumar pueden aumentar las posibilidades de conseguirlo. Pregunte a un profesional sanitario o farmacéutico qué opciones son apropiadas para usted. Para los adultos que fuman, vapear con nicotina es menos perjudicial que fumar y puede ayudar a dejar el tabaco, pero no está libre de riesgos y los niños y no fumadores no deberían empezar. Para un fumador adulto que lo utiliza para dejar el tabaco, el objetivo debería ser sustituir completamente los cigarrillos, no seguir fumando y vapeando a la vez.
Si vuelve a fumar, identifique qué ocurrió y retome el plan. Necesitar varios intentos no significa que no pueda dejarlo. Recibir ayuda pronto puede facilitar el siguiente intento.
Busque ayuda si el deseo de fumar, la abstinencia o los deslices repetidos dificultan dejar el tabaco, especialmente durante el embarazo o si tiene una enfermedad cardíaca o pulmonar.
Este artículo es información de salud general y no reemplaza una evaluación médica individual, diagnóstico o plan de tratamiento.
