Un día caluroso puede hacer más exigentes las actividades habituales, especialmente para las personas mayores, las embarazadas y quienes tienen ciertas enfermedades crónicas. Antes de salir, piense en la ruta, la hora del día y dónde puede descansar en un lugar más fresco.
Lleve agua para beber cuando sea práctico, use ropa ligera adecuada y reduzca las actividades intensas durante las horas de más calor. Haga pausas a la sombra o en un espacio interior fresco. Si le han indicado restringir los líquidos por una enfermedad cardíaca o renal, siga su consejo individual en lugar de un objetivo general de consumo de agua.
Compruebe cómo están las personas a las que les cuesta mantenerse frescas o que viven solas. Nunca deje a un niño ni a una persona vulnerable en un vehículo estacionado. Algunos medicamentos pueden afectar a la tolerancia al calor; pregunte a su profesional sanitario o farmacéutico sobre su tratamiento en vez de dejarlo o modificarlo por su cuenta.
Si alguien se confunde, se desploma o tiene una convulsión con el calor, llame al 112 y empiece a enfriarlo mientras espera ayuda. Llévelo a un lugar más fresco si es seguro. No dé bebidas a una persona inconsciente o que no pueda tragar con seguridad.
Solicite consejo con prontitud por mareos, debilidad, dolor de cabeza o náuseas durante la exposición al calor. Llame al 112 ante sospecha de golpe de calor, confusión, colapso o convulsiones.
Este artículo es información de salud general y no reemplaza una evaluación médica individual, diagnóstico o plan de tratamiento.
