Elija un alimento envasado que compre habitualmente, como pan, sopa o salsa. Antes de la próxima compra, compárelo con un producto similar. Revise la cantidad de sal para la misma cantidad de alimento, en lugar de comparar porciones cuyo tamaño puede variar entre marcas.
Procure que la comparación sea práctica. La alternativa con menos sal también debe ajustarse a su presupuesto, preferencias y restricciones alimentarias. Observe cuánto suele utilizar: una pequeña porción de condimento y un cuenco grande de sopa contribuyen de manera diferente a una comida. Menos sal no significa automáticamente que el alimento sea equilibrado en otros aspectos.
Pruebe la alternativa en una comida conocida y decida si volvería a comprarla. Al cocinar, experimente con hierbas, ajo o limón para dar sabor. Los cambios graduales pueden resultar más fáciles de mantener que transformar de golpe todo lo que guarda en la despensa.
Elija hoy un cambio viable. Si tiene una dieta prescrita, siga esas indicaciones. Los sustitutos de sal con potasio requieren especial precaución cuando una enfermedad renal o medicamentos afectan al potasio; consulte a un médico o farmacéutico antes de utilizarlos.
Solicite consejo individual si tiene enfermedad renal, insuficiencia cardiaca, una dieta prescrita o medicamentos que afectan al potasio. No modifique el tratamiento prescrito basándose en una etiqueta alimentaria.
Este artículo es información de salud general y no reemplaza una evaluación médica individual, diagnóstico o plan de tratamiento.
