La prueba del habla es una forma sencilla de valorar cuánto esfuerzo haces durante una actividad aeróbica. Utiliza la respiración y la capacidad para hablar como indicios, en lugar de un dispositivo o un ritmo fijo. La misma caminata o paseo en bicicleta puede sentirse diferente para distintas personas, así que presta atención a tu propio esfuerzo.
Qué puede indicarte la prueba del habla
A una intensidad moderada, aumenta tu frecuencia cardíaca, respiras más rápido y sientes más calor. Deberías poder hablar, pero no cantar cómodamente. Caminar a paso ligero es un ejemplo, aunque la intensidad depende de la rapidez y la energía con que te muevas.
A una intensidad vigorosa, respiras con fuerza y rapidez. Por lo general, solo podrás decir unas pocas palabras antes de tener que hacer una pausa para recuperar el aliento. Correr o ir en bicicleta rápido o cuesta arriba puede ser vigoroso para algunas personas. El nombre de una actividad, por sí solo, no determina su intensidad: lo que importa es tu esfuerzo.
Pruébala en la práctica
Elige una actividad y un ritmo que te resulten manejables. Asegúrate de que la actividad y su intensidad sean adecuadas para tu condición física.
Cuando lleves un rato moviéndote de manera constante, intenta decir una frase en voz alta. Fíjate en si puedes hablar cómodamente, hablar pero no cantar, o decir solo unas pocas palabras antes de hacer una pausa para recuperar el aliento.
Si puedes hablar pero no cantar, el esfuerzo es, en términos generales, moderado. Si solo puedes decir unas pocas palabras antes de hacer una pausa, es, en términos generales, vigoroso. Si no estás seguro, reduce el ritmo y vuelve a comprobarlo; no hace falta forzar una intensidad concreta.
Repite la comprobación si cambian el ritmo, el recorrido o la actividad. Úsala como guía del esfuerzo, no como una prueba que se aprueba o se suspende.
Por ejemplo, podrías empezar a caminar a un ritmo que te permita conversar. Si aceleras y todavía puedes hablar, pero no cantar, eso indica un esfuerzo moderado. En una cuesta, quizá tengas que hacer una pausa después de unas pocas palabras; eso indica un esfuerzo vigoroso. El resultado puede variar según el terreno y tu propia condición física.
Una guía, no un objetivo de ejercicio
La prueba del habla te ayuda a reconocer la intensidad; no te indica cuántos minutos de actividad debes hacer. Las recomendaciones del NHS del Reino Unido para adultos de entre 19 y 64 años aconsejan intentar hacer al menos 150 minutos de actividad moderada o 75 minutos de actividad vigorosa cada semana, además de actividad para fortalecer los músculos al menos dos días. Estos son objetivos semanales; la prueba del habla no mide la actividad de fortalecimiento.
Las afecciones de salud y las circunstancias individuales pueden influir en cómo se siente la actividad. La prueba es una guía aproximada, no un diagnóstico ni un sustituto del asesoramiento individual. Si tienes una afección médica o una preocupación, o no sabes qué nivel es adecuado para ti, consulta a un profesional de la salud. Si hace tiempo que no haces ejercicio, el NHS aconseja hablar primero con tu médico de cabecera.
El NHS aconseja hablar con tu médico de cabecera antes de hacer ejercicio si hace tiempo que no lo haces, o si tienes una afección médica o alguna preocupación. Para recibir orientación individual sobre la actividad o la intensidad adecuadas, consulta a un profesional de la salud.
Este artículo es información de salud general y no reemplaza una evaluación médica individual, diagnóstico o plan de tratamiento.
