Las preocupaciones pueden parecer más intensas cuando intentas dormir. Clasificarlas entre problemas con un siguiente paso práctico y preocupaciones hipotéticas puede ayudarte a responder con más claridad. No garantiza que te duermas ni que las preocupaciones desaparezcan; es una forma de evitar que todas las preocupaciones reclamen atención a la vez.
Usa un árbol de preocupaciones
- Anota la preocupación. Ponerla por escrito o en una aplicación de notas puede facilitar que te ocupes de una preocupación cada vez.
- Pregúntate si hay una acción práctica. ¿Hay algo que puedas hacer para abordar esto, en lugar de limitarte a imaginar lo que podría pasar? Una preocupación sobre un acontecimiento que ya pasó, o un «¿y si…?» futuro que está fuera de tu control, puede ser hipotética.
- Si hay una acción, hazla concreta. Decide qué harás, cuándo lo harás y si necesitas algo o a alguien que te ayude. Si puedes resolverlo ahora, da ese paso; si no, prográmalo.
- Si no hay ninguna acción, reconócelo. No tienes que resolver esta noche lo que está fuera de tu control. Anótalo y luego vuelve suavemente tu atención al presente.
Un ejemplo antes de dormir
Supón que estás despierto en la cama pensando: «Mañana podría olvidarme de pagar una factura». Hay un posible siguiente paso: anota «pagar la factura» en una lista para mañana y decide cuándo lo harás. En cambio, «¿Y si algo sale mal en el trabajo el mes que viene?» quizá no tenga ninguna acción útil disponible esta noche. Puedes anotar el pensamiento, reconocer que por ahora es una preocupación hipotética y decidir retomarla si surge un problema concreto.
Haz que el proceso sea llevadero
Si las preocupaciones siguen interrumpiendo tu día, prueba a reservar un breve momento habitual para «preocuparte», anotarlas y pensar en posibles soluciones. Cuando vuelva una preocupación fuera de ese periodo, recuérdate que ya la has anotado y vuelve a lo que estabas haciendo. Una breve lista de las tareas de mañana antes de acostarte también puede ayudarte a despejar la mente.
Aborda el proceso con suavidad: algunas preocupaciones son complejas y puede que un problema no tenga una solución evidente. Puedes considerar las opciones posibles, sus ventajas y desventajas, y si tienes lo que necesitas para probar alguna. Si clasificar las preocupaciones se vuelve frustrante, haz una pausa en lugar de forzar una respuesta. Una rutina tranquila, como leer, hacer ejercicios de respiración o meditar, puede ayudarte a relajarte; estas opciones no garantizan que duermas. Si estás despierto y no puedes dormir, las recomendaciones del NHS sobre el sueño sugieren que no lo fuerces; prueba una actividad tranquila y relajante y vuelve a la cama cuando tengas sueño.
Estas son ideas generales de autoayuda, no consejos médicos personalizados. Las dificultades persistentes para dormir o las preocupaciones que resultan abrumadoras o afectan la vida diaria pueden requerir apoyo profesional.
Plantéate hablar con un médico de cabecera u otro profesional sanitario adecuado si persisten las dificultades para dormir, o si las preocupaciones te resultan abrumadoras o afectan tu vida diaria. Pide asesoramiento individual para las preocupaciones que requieran evaluación; este ejercicio es una herramienta general de autoayuda, no sustituye la atención sanitaria.
Este artículo es información de salud general y no reemplaza una evaluación médica individual, diagnóstico o plan de tratamiento.
